Lateralización y Neuroplasticidad: Cómo el Cerebro Multilingüe Procesa el Lenguaje

2024-03-08

Lateralización y Neuroplasticidad: Cómo el Cerebro Multilingüe Procesa el Lenguaje

Lateralización y Neuroplasticidad: Cómo el Cerebro Multilingüe Procesa el Lenguaje

Joan Llorca Lloret

Nuestro entorno está repleto de sonidos arbitrarios ¿cómo puede ser que solo algunos tengan significados concretos? El lenguaje nos permite tener esta capacidad de asociación, que dicho de esta forma parece casi un superpoder. Expresar a la vez que entender pensamientos y emociones constituye una de las funciones corticales más distintivas y destacadas de los seres humanos.

Esta función se encuentra localizada y fuertemente lateralizada en el cerebro. Son dos las regiones clave de la corteza cerebral: el Área de Broca (lóbulo frontal), que es fundamental para la producción y articulación del lenguaje, además de procesar su estructura gramatical y sintáctica, y el Área de Wernicke (lóbulo temporal), que es crucial para la comprensión del lenguaje y la asociación de símbolos con el significado (Benesty et al.). Ambas funcionan sin importar el tipo de comunicación: hablada, escrita o de signos. Si bien Broca y Wernicke son áreas especializadas, la comprensión y producción del habla también requieren la participación necesaria, aunque menos especializada, de otras regiones como las cortezas sensoriales primarias (somática, auditiva y visual) y la corteza motora, encargadas de recibir estímulos y ejecutar los movimientos requeridos.

Y las personas plurilingües, ¿usan distintas regiones de la corteza para hablar distintos idiomas? Durante mucho tiempo se pensó que aprender un segundo idioma o lenguas adicionales podría implicar el uso de áreas cerebrales completamente nuevas o incluso del hemisferio cerebral "no dominante" para el lenguaje, como si el cerebro tuviera compartimentos separados para cada idioma. Sin embargo, las técnicas avanzadas de neuroimagen, como la resonancia magnética funcional (fMRI) y la tomografía por emisión de positrones (PET), han revelado un panorama mucho más unificado. La evidencia científica actual establece que, independientemente de cuántos idiomas hable una persona, todos ellos están respaldados por un mecanismo neural común (Del Maschio & Abutalebi; Van den Noort et al., 2014).

Este descubrimiento sugiere una notable eficiencia en el cerebro: en lugar de duplicar funciones, optimiza un sistema ya existente para manejar toda la capacidad lingüística de una persona. Es la misma “maquinaria cerebral” la que se encarga de procesar los sonidos, la sintaxis, el significado y la producción del habla, sin importar el idioma que se esté utilizando.

Esta eficiencia del sistema lingüístico unificado es posible gracias a la neuroplasticidad, que permite al cerebro adaptarse y reestructurarse continuamente. El uso regular de múltiples idiomas no genera nuevas áreas, sino que remodela las estructuras ya existentes (Pliatsikas), incrementando la densidad de la materia gris en regiones asociadas al control ejecutivo y mejorando la conectividad de la materia blanca, para gestionar y alternar entre idiomas de forma más eficiente.

El multilingüismo no solo refleja la capacidad del cerebro para manejar la complejidad lingüística, sino que también ilustra su notable habilidad para reorganizarse funcional y estructuralmente (Pliatsikas), demostrando que la plasticidad neuronal es un proceso dinámico y continuo que responde al uso y la experiencia lingüística a lo largo de la vida (Halsband, 2006).

Referencias

  • Benesty, J., Sondhi, M. M., & Huang, Y. (Eds.). (n.d.). Springer handbook of speech processing. Springer.
  • Del Maschio, N., & Abutalebi, J. (n.d.). Language organization in the bilingual and multilingual brain.
  • Halsband, U. (2006). Bilingual and multilingual language processing. Journal of Physiology - Paris, 99(4–6), 355–369.
  • Pliatsikas, C. (n.d.). Multilingualism and brain plasticity.
  • Van den Noort, M., Struys, E., Kim, K. Y., Bosch, P., Mondt, K., Van Kralingen, R. B. A. S., Lee, M. Y., & Van de Craen, P. (2014). Multilingual processing in the brain. International Journal of Multilingualism, 11(2), 182–201.
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